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Opinión

Mobirise
La teoría económica le ha pasado factura a aquellos que evitan satisfacer la demanda como se debe y pretenden ser el monopolio de ciertos bienes y servicios en el mercado. Aunque en algunos bienes la demanda no exige un cambio sustituto de productos, por lo menos sí exigirá innovación, y si no es así, la competencia lo proveerá.
Este es el caso de Uber en Guatemala, que con altas expectativas llegó al mercado guatemalteco en diciembre de 2016 y hasta la fecha se posiciona ante más de 47 mil usuarios. La estadística es alentadora para una plataforma digital como Uber, en especial porque se veía venir una innovación como esta ante los servicios de taxis que ya existían en Guatemala.
El servicio que presta Uber es simple: el usuario descarga la aplicación, se registra con ciertos datos básicos como correo, nombre, foto personal, y si el consumidor lo quisiera, puede adjuntar una tarjeta de crédito o débito puesto que también se puede pagar el servicio en efectivo. Al final del viaje el usuario puede calificar de 1 a 5 estrellas el trabajo del conductor y explicar las razones de la calificación. Esto no solo retroalimenta constantemente el servicio de los conductores de Uber, sino que también expone toda la información necesaria del carro y el conductor que llega atender el viaje.
Ante la naturaleza de este servicio, las distintas empresas de taxis han presentado protestas al argumentar que no existe una equidad en el trato tributario y burocrático. Puesto que el proceso para adquirir un permiso para manejar un taxi es una escalera de requisitos burocráticos que no aplican los conductores de Uber. Entre esos procesos está el pago de Q5mil en adelante por costo de rotulación. Alicia Álvarez de PlazaPública, escribió un artículo interesante sobre cómo se afronta la competencia entre Uber y Taxis desde los testimonios de los mismos conductores. Sin duda alguna existe una diversidad de opiniones encontradas sobre la inconformidad de taxistas. Pero también es necesario escuchar las opiniones de los usuarios, el consumidor, la demanda, a quien, sin duda alguna, todos los servicios se deben.
Por otro lado, hay dos esferas para debatir el fenómeno: una centrada en el establecimiento claro de las reglas del juego, y otro, el debate del mismo juego. Por un lado, es necesario que la postura legislativa de Guatemala tome en cuenta los nuevos efectos de la globalización dentro del mundo del comercio electrónico, como, por ejemplo, las nuevas plataformas digitales que ofrecen algún bien o servicio. Sin embargo, que el Estado deba legislar no significa que lo haga en contra de esta empresa ni favorecer a otras, sino establecer las reglas claras del juego para todos.
Por otro lado, está el debate del juego. Aunque los taxistas llevan mucha razón en la argumentación de una ausencia de legislación del tema, tanto tributario como burocrático, el tema de fondo que les “duele” es que la demanda de taxis bajó de manera exponencial. Y esta culpa no la tiene Uber, sino los mismos taxistas. La inseguridad de las unidades, las altas tarifas, la poca oferta en tanto uno debe salir a rutas principales para encontrar un taxi, la falta de opciones en los distintos métodos de pagos, entre otras características, convirtieron a Uber como la mejor opción de transporte pagado. Claro, este tema era de esperarse, y la única empresa que lo previó fue la empresa de taxis amarillos y verdes, que desarrolló una aplicación llamada -VIT- como la primera aplicación guatemalteca para solicitar un servicio de transporte pagado. El concepto es el mismo que el de Uber, se registra la ubicación y en cuestión de minutos el conductor más próximo llegará a su encuentro.
La venganza fue por parte de la demanda, que por mucho tiempo soportó los precios altos impuestos por los taxis, la inseguridad y la poca disposición de muchos. La innovación era lo que necesitaban las empresas de taxis para haber sobrevivido ante Uber: mejorar la seguridad, los precios, la prontitud ante la demanda, entre otros elementos que Uber identificó en las necesidades del consumidor guatemalteco. Los taxis por más que ganen legislando contra Uber, el consumidor es siempre quien castiga y lleva la razón. El resultado de no identificar estas leyes de la economía serán los testimonios de muchos taxistas que lamentan las pérdidas “por culpa de uber”, pero claro, la economía es escéptica, no tiene emociones, no se entristece por las lamentaciones de las pérdidas de los taxistas. Solo avanza con la demanda y oferta. El que innova y compite es que quien gana.